¿En qué se diferencia la depresión endógena y la exógena? Seguramente te lo hayas preguntado alguna vez, así que vamos a analizar detalladamente las diferencias.

depresión endógena y exógena

Podemos encontrar dos grandes tipos de depresión: endógenas y exógenas. En el caso de que experimentemos los síntomas de alguna de ellas, tan solo el profesional especializado será capaz de determinar exactamente la que tenemos.

Ellos se encargarán de realizar toda una serie de estudios y preguntas para poder saber cuál es el problema. De esta forma establecerá el camino correcto para tratarlas y hacer que mejoremos en el mínimo tiempo posible.

Para que puedas entender con más acierto en qué consisten este tipo de depresión, a continuación te vamos a citar algunas de las principales diferencias.

Depresión endógena y exógena: todo lo que tienes que saber

¿Qué es la depresión endógena?

En este tipo de depresión encontramos unos síntomas que afectarán directamente a nuestro estado de ánimo. Normalmente se produce por causas biológicas o heredadas (es decir, que si algún familiar directo tuvo algún tipo de depresión, el paciente es más propenso a tenerla).

Una de las principales diferencias entre la depresión endógena y exógena es que esta primera no ha sido producida por ningún motivo específico.

Básicamente es un trastorno de ciertas partes del cerebro.

Los síntomas más habituales son la tristeza, sentimiento de culpa, ideas suicidas, tentativas y estado de ánimo muy bajo.

Para poder tratarla hará falta ponerse en manos de un profesional, recurrir al apoyo de amigos y familiares así como cualquier otro recurso que nos pueda venir bien para progresar en nuestro camino.

¿Qué es la depresión exógena?

En la comparación de la depresión endógena y exógena; en esta última sí que suele existir un motivo que la ha llegado a producir. Puede ser cualquier tipo de trauma aunque no siempre está demasiado claro: puede haber muerto algún ser querido, tener problemas económicos, no conseguir lo que nos proponemos, problemas sentimentales.

Para conseguir tratar esta depresión lo más común es localizar el foco que la ha propiciado, resolverlo y esta, progresivamente, empezará a disminuir.

Otra de las grandes diferencias entre la depresión endógena y exógena es que de la primera es más complicado escapar que de la segunda.

Normalmente suele ser mucho más efectivo visitar al psicólogo de forma regular que estar tomando fármacos… aunque en algunos casos se recomiendan los dos métodos.

Siempre y cuando se produzca el tratamiento adecuado, en la mayoría de los casos el paciente podrá llegar a curarse.

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