Cómo afecta la conducción a nuestro estado de ánimo

Para disfrutar de un viaje en coche cómodo y seguro, no sólo es importante revisar el vehículo para asegurar que todo esté en perfecto estado, que es algo fundamental, pero también es muy importante revisar nuestro estado de ánimo, ya de cómo nos encontremos dependerá enormemente que nuestro viaje salga a pedir de boca.

También te recomendamos antes de comenzar tu viaje que veas las restricciones de circulación de coches de la ciudad a la que viajes, ya que nos encontramos en un momento en el que debido a la contaminación, son muchas las ciudades que han aplicado restricciones para tratar de reducir lo máximo posible esos altos niveles.

Claro esto, a continuación te vamos a mostrar la estrecha relación que existe entre la conducción y el estado de ánimo.

Enfados

Te recomendamos que si estás enfadado o tienes cualquier preocupación, esperes un momento y trates de calmarte antes de ponerte al volante. La ira es uno de tus peores enemigos al conducir, ya que no te permitirá estar del todo concentrado y tener los cinco sentidos en la carretera. Ya lo sabes, si estás enfadado, descansa, relájate y cuando estés tranquilo, sal a la carretera.

Ansiedad

La ansiedad puede ayudarnos al conducir, ya que cuando no es demasiado elevada, hace que estemos más concentrados y que reaccionemos mejor ante las adversidades. En cambio, si el nivel de ansiedad es muy alto, no es nada recomendable conducir, ya que hará que no estés concentrado, bloqueándote en la carretera y aumentando las posibilidades de sufrir un accidente.

Aquí lo mejor es que esperes un poco hasta que te relajes, ya que si optas por tomar ansiolíticos o alguna pastilla para los nervios, podrías sufrir somnolencia.

Miedo

El miedo es otro de los peores enemigos cuando vamos a conducir, especialmente si eres una persona que no se encuentra demasiada cómoda al volante. Aunque al igual que la ansiedad, el miedo puede ayudar a que estemos más concentrados, si el miedo es muy alto, nos hará que nos mostremos atemorizados al volante y por tanto, seamos mucho más vulnerables.

El miedo puede llegar a paralizar a una persona al volante, de modo que si tienes miedo, pídele a otra persona que conduzca por ti o espérate a que se pase.

Tristeza

Conducir en una situación de tristeza puede ser realmente peligroso, ya que será inevitable no pensar en aquello que nos preocupa o que nos ha hecho estar tristes, quitando atención a la conducción y a la carretera, y aumentando las posibilidades de sufrir un accidente o cualquier otro peligro durante el trayecto.

Empatía

La empatía sí que es una buena aliada si te vas a sentar al volante, ya que te permitirá estar en unas mejores condiciones, y hará que te muestres mucho más amable con el resto de conductores. Esto es clave, ya que una actitud amable con los conductores te hará estar mucho más concentrada y, al ceder el paso y respetar todas las señales, las posibilidades de sufrir un accidente se reducirán enormemente.

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